lunes, 12 de enero de 2026

En otra vida

Escudriñando las imágenes y las sensaciones 
aquellas que creía deseo 
encontró en un sensual cortejo
lo que nunca imaginó real.

Creyó que se trataba de un sueño 
divagues adolescentes 
fantasias incoherentes
siempre en tiempo presente 
de lo que no fue ni será.

Todas esas visiones 
que creía devenidas de un delirio 
parecían sacadas 
de una vieja historieta 
película de otra vida.

No fueron sueño o inventos 
ni tampoco fantasía 
si no recuerdos olvidados
que venían aferrados
a su alma vieja desde mundos  ya lejanos.




El impostor

No me juzgues y no transaré contigo
así decía el primer acuerdo 
trampa de la que jamás volví a salir...
al final él se salió con la suya.

A partir de ese momento la voz se hizo presente 
y fue dictándolo todo al oído 
a veces íbamos por la calle discutiendo 
estableciendo pautas necesarias 
para poder convivir.

Los límites y los bordes desaparecieron 
y el todovale se hizo moneda corriente 
era cuestión de ganar o ganar
adueñarse de la verdad 
y tener la primera y última palabra.

Se convirtió en el tirano que me metió en este laberinto 
llenó mi cabeza de ideas imposibles, de mandatos viejos,
y mi corazón se volvió un ovillo de dudas. 










Que digan

Dirán que soy un romántico
pero yo no puse a la luna entre los árboles
recortando tu rostro con la luz que entra por la ventana

simplemente estaba hipnotizado.


Que mi hambre es tan voraz
porque decidí comerte en el desayuno,
pero,
yo no escribí el menú esta mañana
me diste a elegir, te, café, o un mate dulce... te elegí a vos.


Que causé daño en tu maquillaje,
tu rimel desteñido,
tu rouge desparramado,
pero yo no elegí ser el artista que pinte tus sueños
solo quise estar en tus noches de amor.

Van a decir que soy un loco arrebatado
al sentarte en este viaje del lado del acompañante 
yo no elegí este destino nuestro,
no hice esta ruta, ni la dirección en que va el camino,
nos fuimos juntos.

Esperma y lágrimas

En contraste extremo me ilumina
la luna...

me hipnotiza
ni creciente ni menguate,
llena.
En mi horizonte
sobre las heridas y mi oscura piel
pinta una acuarela
de esperma y lágrimas.

Nunca había besado a la luna,
mucho menos con el alma,
bajarla no fue fácil
así sea solo por una noche
para este ritual de encuentro
piedra contra piedra
luz agua fuego
a corazón abierto.

No la habían besado...
hasta esa blanca noche
un beso en su frente,
en su boca,
en su pecho,
acostumbrada a girar
sin satélites a su alrededor
recibió todo el calor
en un baño de luz solar

No había visto a la luna llorar,
pero ahora le hago el amor...
somos un terreno fértil
donde la luz
lo ilumina todo
tan tenue que brilla
tan claro que acompaña
un reencuentro.