así decía el primer acuerdo
trampa de la que jamás volví a salir...
al final él se salió con la suya.
A partir de ese momento la voz se hizo presente
y fue dictándolo todo al oído
a veces íbamos por la calle discutiendo
estableciendo pautas necesarias
para poder convivir.
Los límites y los bordes desaparecieron
y el todovale se hizo moneda corriente
era cuestión de ganar o ganar
adueñarse de la verdad
y tener la primera y última palabra.
Se convirtió en el tirano que me metió en este laberinto
llenó mi cabeza de ideas imposibles, de mandatos viejos,
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