domingo, 23 de agosto de 2026

Carmín

Nunca se lo dije... solo me grabe su canción de niña, el nombre de su calle, y el mapa del tesoro... en mis pupilas, y me lo lleve.
Nunca lo supo, pero me robe su magia, su hechizo encantador, no me lo dio, no se lo pedí, se lo robé cual magia con miradas cotidianas, bebiendolo todo, sus pasos, atento a cada momento, un descuido y me robe su mueca de niña, dos miradas impertinentes, sonrisas burlonas de recreo, carreritas en el patio del cole, pritty naranja limón y pomelo... y zas un descuido...
De hecho, con el tiempo de testigo, encontré sus besos, sus ojos en los espejos, y su voz... el primer amor nunca se olvida de ningún modo, es como ese tatuaje de tinta y fuego, de los juegos... acaso hay algo mas real, algo más serio y verdadero que los juegos cuando uno es niño? 
Y así caminando por la vida fui juntando los pedazos, ocres y rojos, armé con mi botín lo que recordaba de ella, lo único que no recuerdo es su alma, cómo era su alma? De que estaba hecha...
Ahora que la veo dormida a mi lado pude robarme eso...